Animales en hospitales y residencias de ancianos

Los estudios científicos no dejan de mostrar todos los beneficios que nos ofrecen nuestras mascotas, como salud mental y física. Ellas nos ayudan a diario en la lucha contra la soledad, contra la depresión y contra la enfermedad.

Los científicos coinciden en que la presencia de un perro o un gato en una casa no solo es beneficiosa para los miembros de una familia y en particular para los niños, sino que también tiene gran beneficio para los ancianos y enfermos.

La mayoría de los hospitales y residencias de ancianos no permiten acceso a las mascotas, una cosa realmente lamentable debido a la continua demostración de todos los beneficios que pueden aportar a estas personas en su sufrimiento.

Un animal permite a una persona enferma o un aciano encontrar en él un compañero fiel, amoroso, del que nunca tendrá que avergonzarse ni ocultar. Los animales no juzgan y aman a la persona tal y como es.

Los gatos ronroneando ayudan a calmar las tensiones de los pacientes, proporcionan sensación de felicidad y de bienestar.

Cualquier animal, ya sean un perro, gato, conejo… son una importante fuente de distracción para los pacientes, los cuales son absorbidos por estas criaturitas adorables y les hacen olvidar durante un tiempo el sufrimiento. Además, la presencia de animales enseña a las personas mayores a controlar sus acciones, para calmar sus manos acarician suavemente a los animales.

Los animales en los hospitales y residencias:

Pese a todas estas ventajas, la presencia de animales domésticos en los hospitales y hogares de ancianos pueden presentar algunos incovenientes que repelen al personal de hospital o residencia.

En primer lugar, durante su visita, la mascota debe estar en un estado de salud perfecta: vacunados, tratados, lavados y cepillados. Los animales no deben ser una contribución de riesgo de enfermedades en entornos donde las personas están frágiles y débiles.

Los animales deben ser completamente educados y realizar sus necesidades en sitios acomodados para ello. Tampoco deben dañar el equipo médico y deben saber ser amables con las personas vulnerables.

Se debe estar muy atento para que nuestra mascota no obstaculice la circulación de los residentes, ya que se podrían caer. En animal debe estar perfectamente entrenado.

El personal de hospital y de las residencias siempre están muy ocupado y no podemos permitir que un animal sea una carga extra de trabajo para ellos.

A pesar de todas estas limitaciones, los animales pueden actuar de calmante verdadero y curar heridas del sufrimiento.


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