Gary tendrá que luchar para mantener sus gatos de terapia

Si hablamos a menudo de perros de terapia, hay que saber que los gatos de terapia también existen. Ofrecen su apoyo y confort a seres humanos y su presencia se convierte rápidamente en indispensable para algunos de ellos.

Gary Coleman, discapacitado de nacimiento, sabe cómo un animal puede salvar vidas, y es que los gatos Rex y Milo son ahora más que sus mascotas.

gatos de terapia

Gary tiene una malformación congénita y enfermedad pulmonar grave. Él necesita de un andador para desplazarse. Desde 2.012, el hombre de 45 años de edad vive en un apartamento de una residencia de Texas, Mirabella Assisted Living. Pero esta vez, su vida se ve amenazada con el desalojo de la residencia a causa de aquellos dos gatos de 8 y 12 años que comparten vida junto a él.

De hecho, recibió una carta el pasado 1 de agosto para pedirle que se deshiciese tan pronto como pudiese de sus felinos. El centro prohibió animales en los apartamentos compartidos, y se niegan a hacer una excepción con Gary.

“Rex y Milo con mi única familia”


Rex y Milo no son sólo mascotas, son animales de terapia y son mi única familia. Son todo lo que tengo, no tengo ni padre ni madre. Mis gatos me dan algo que ninguna familia jamás me ha dado, un apoyo emocional real”, confesó Gary a Star-Telegram.

Gary tiene hasta el 11 de septiembre para separarse de sus gatos. Si no lo hace, tendrá qu abandonar el centro. Pero el hombre no tiene intención de irse. Presentó una denuncia contra Mirabella Assisted Living, afirmando que la gerencia estaba violando la ley. De acuerdo con la ley de vivienda justo de 1.968, un propietario tiene que encontrar un “compromiso razonable” para no discriminar a una persona con discapacidad que necesita un animal para su apoyo emocional. Pero, lamentablemente, esta ley no se ocupa de situaciones como la de Gary Coleman. El caso de la vivienda compartida es un hecho que hay que tratar.

Debido a sus bajos ingresos, Gary es incapaz de encontrar un alojamiento alternativo donde pudiera vivir tranquilamente con sus preciosos compañeros de 4 patas.

Gracias a generosos donativos, Gary ya pudo curar a su gato Rex, que sufría de diabetes y requería una dieta especial, además de dos dosis diarias de insulina.

“No hay manera de que puede vivir son mis gatos. Cuando me voy a dormir y cuando me levanto cada mañana están a mi lado”, dice.


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